Buen día! La pregunta qué tenemos para hoy es: ¿Cuál fue la situación más bizarra que te pasó arriba del Roca? No te olvides, colgate del sulky! Y comentá todo lo que pasa en el Roca (metomoelsulky.blogspot.com.ar)
Sábado a la mañana, iba con mi vieja al casamiento de mi primo. Hacía un frío importante. Todos los que entraban y salían del bagón cerraban amablemente la puerta. Entonces entra un vendedor ambulante hace lo suyo y cuando se está llendo deja la puerta abierta. Le pido por favor que la cierre y se molesta. Entoces le pregunto si lo ofendí y me empieza a gritar diciendo que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Cuando le estoy recordando que simplemente le pedí un favor, que nadie le dió una orden, se me hacerca y me pega en la cara. Llamo a la policía, no aparece. El vendedor se baja riéndose. Cuando arranca el tren aparece la policía. Claramente los mandé de vuelta al vientre de la madre y me seguí mi viaje.
Hace ya un tiempo, estaba viajando en el eléctrico hacia constitución, apoyado contra uno de los asientos que están al lado de la puerta. Cuando el tren deja la estación de avellaneda, en el momento que pasa por un tramo elevado de las vías a la altura del carefour, la puerta que estaba frente a mí (y todas las puertas de ese mismo lado) se abrieron con el tren en movimiento. 3 segundos después las puertas se cerraron y el personal del tren paso corriendo al grito de "se cayó alguien?" Afortunadamente, eran las 4 de la tarde y nadie estaba recostado contra una puerta. Por las dudas, háganle caso al cartelito y no se apoyen en su próximo viaje en el Roca.
En el asiento que seguia al mio se ubicaba un hombre, al cual, desde mi ubicacion un asiento posterior, podia observarle del cuello hacia arriba. Sucede que, como es de lamentable practica comun, el buenhombre sufrio de un robo. ¿De que forma?¿Cual fue el modus operandi? Bien, un impio busca posibles presas mientras el otro infractor de la ley mantiene abierta la puerta. Una vez identificado el objetivo, el ladronzuelo se paro a mi costado (yo iba sentado, repito) y con suavidad empezo a desabrocharle un collar. Cuando el buenhombre se da cuenta, es demasiado tarde, los bandidos han bajado del tren por la puerta trabada justo cuando la unidad ya habia tomado velocidad.
A todo esto, ¿Por que no lo adverti? Porque yo iba durmiendo! Me desperte con las palabras de la gente indignada y el llanto del hombre que mencionaba que el collar era un regalo de su difunta madre.
Situaciones bizarras arriba del roca... a ver... Una vez me pasó yendo con mi prima a Avellaneda a hacer un trámite a la UBA de viajar entre dos asientos (o sea, parada junto a la ventana, entre dos asientos con gente sentada. Así de lleno estaba), pero no creo que sea tan sorprendente a esta altura de la vida. ¿No? Mi mamá se que llegó a viajar viendo gente PARADA sobre los asientos. Por supuesto están los típicos piedrazos al tren, de los que uno se salva porque tiene un Dios aparte (si, una vez le dio exactamente a la ventana que estaba atrás mio. Llegué a la facultad con vidriecitos en el pelo). Pero creo que el arribo a Constitución en hora pico es lo peor de todo. Mientras los de adentro tratamos de bajar, los de afuera están dispuestos a matar por el asiento y se abalanzan hacia el interior cual estampida salvaje o u hordas de Atila el Huno arrasando con todo a su paso. ¡Y que nadie ose decirles algo o empujarlos, porque encima se dan el lujo de ofenderse! Una vez vi como una persona generalmente pacífica cuyo nombre no voy a mencionar se sacó en medio del andén y empezó a gritarles que eran animales... Lo que es peor, creo que los animales no se matarían de tal modo por algo tan insignificante como viajar cómodamente (?) sentado.
Sábado a la mañana, iba con mi vieja al casamiento de mi primo. Hacía un frío importante. Todos los que entraban y salían del bagón cerraban amablemente la puerta. Entonces entra un vendedor ambulante hace lo suyo y cuando se está llendo deja la puerta abierta. Le pido por favor que la cierre y se molesta. Entoces le pregunto si lo ofendí y me empieza a gritar diciendo que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Cuando le estoy recordando que simplemente le pedí un favor, que nadie le dió una orden, se me hacerca y me pega en la cara. Llamo a la policía, no aparece. El vendedor se baja riéndose. Cuando arranca el tren aparece la policía. Claramente los mandé de vuelta al vientre de la madre y me seguí mi viaje.
ResponderEliminarUna vez me senté encima de un billete de 100 pesos, fue re bizarro. Y fue arriba del Roca...
ResponderEliminarHace ya un tiempo, estaba viajando en el eléctrico hacia constitución, apoyado contra uno de los asientos que están al lado de la puerta.
ResponderEliminarCuando el tren deja la estación de avellaneda, en el momento que pasa por un tramo elevado de las vías a la altura del carefour, la puerta que estaba frente a mí (y todas las puertas de ese mismo lado) se abrieron con el tren en movimiento.
3 segundos después las puertas se cerraron y el personal del tren paso corriendo al grito de "se cayó alguien?"
Afortunadamente, eran las 4 de la tarde y nadie estaba recostado contra una puerta.
Por las dudas, háganle caso al cartelito y no se apoyen en su próximo viaje en el Roca.
(En el tren sarmiento)
ResponderEliminarEn el asiento que seguia al mio se ubicaba un hombre, al cual, desde mi ubicacion un asiento posterior, podia observarle del cuello hacia arriba.
Sucede que, como es de lamentable practica comun, el buenhombre sufrio de un robo. ¿De que forma?¿Cual fue el modus operandi?
Bien, un impio busca posibles presas mientras el otro infractor de la ley mantiene abierta la puerta. Una vez identificado el objetivo, el ladronzuelo se paro a mi costado (yo iba sentado, repito) y con suavidad empezo a desabrocharle un collar. Cuando el buenhombre se da cuenta, es demasiado tarde, los bandidos han bajado del tren por la puerta trabada justo cuando la unidad ya habia tomado velocidad.
A todo esto, ¿Por que no lo adverti? Porque yo iba durmiendo! Me desperte con las palabras de la gente indignada y el llanto del hombre que mencionaba que el collar era un regalo de su difunta madre.
Situaciones bizarras arriba del roca... a ver...
ResponderEliminarUna vez me pasó yendo con mi prima a Avellaneda a hacer un trámite a la UBA de viajar entre dos asientos (o sea, parada junto a la ventana, entre dos asientos con gente sentada. Así de lleno estaba), pero no creo que sea tan sorprendente a esta altura de la vida. ¿No? Mi mamá se que llegó a viajar viendo gente PARADA sobre los asientos.
Por supuesto están los típicos piedrazos al tren, de los que uno se salva porque tiene un Dios aparte (si, una vez le dio exactamente a la ventana que estaba atrás mio. Llegué a la facultad con vidriecitos en el pelo).
Pero creo que el arribo a Constitución en hora pico es lo peor de todo. Mientras los de adentro tratamos de bajar, los de afuera están dispuestos a matar por el asiento y se abalanzan hacia el interior cual estampida salvaje o u hordas de Atila el Huno arrasando con todo a su paso. ¡Y que nadie ose decirles algo o empujarlos, porque encima se dan el lujo de ofenderse! Una vez vi como una persona generalmente pacífica cuyo nombre no voy a mencionar se sacó en medio del andén y empezó a gritarles que eran animales... Lo que es peor, creo que los animales no se matarían de tal modo por algo tan insignificante como viajar cómodamente (?) sentado.
Una vez me senté arriba de Mariano Perusso fue muy bizarro, para él, yo estoy costumbrado...
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